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La reconstrucción…
Viernes, 12 de Marzo del 2010

Lo ocurrido en el edificio Alto Río en Concepción es gravísimo. El colapso de esta edificación no debió haberse registrado si sus constructores hubieran cumplido con las normas establecidas. Así lo han dicho todos los especialistas.

De igual forma, no son aceptables los daños sufridos por los condominios Don Tristán y Bailén 2320 en Maipú. Su caída podría deberse a un posible error de cálculo y diseño, que se habría visto potenciado por problemas en el material.

En el caso de Concepción, los socios de la constructora Socovil, que levantaron este  edificio Alto Río, acudieron al Ministerio Público a entregar antecedentes que ayuden a determinar qué produjo su derrumbe. Ellos concurrieron voluntariamente y anunciaron que habían solicitado al Dictuc de la Universidad Católica que realice un análisis.

En un comunicado, la empresa sostuvo que la falla habría estado en el empalme entre las bases del edificio, que habrían estado en un solo lugar y no en varios como dice la norma.

En tanto, la fiscal regional del Biobío, Ximena Hasi, anunció que iniciará una investigación para determinar las responsabilidades penales. "Podría tratarse eventualmente de un cuasidelito de homicidio", aseguró.

Aquí en Santiago, la empresa que levantó el edificio “Emerald” de Ñuñoa ya llegó a un acuerdo con la gente que habitaba el lugar: la devolución del dinero, donde se comprometen a renegociar con el banco; el cambio de departamento a uno del mismo costo o la posibilidad de acceder a uno de mayor valor con descuento; y, por último, continuar en el mismo edificio, lo que comprende la reparación de la estructura.

En el sector inmobiliario hay conciencia de que hoy la urgencia es la reparación de las viviendas que sufrieron daños por el terremoto. Y que los compradores de departamentos nuevos van a ser muy selectivos respecto de los edificios que podrían tener algún daño. No descartándose, además, que en un primer momento la gente se vuelque hacia las casas y los edificios de menor altura percibidos como "más seguros".

En cuanto a los precios, se piensa que el mercado se ajustará a los requerimientos. Dicen que si el consumidor disminuye su interés por proyectos de mucha altura, no se iniciarán nuevas edificaciones de esas características.

La plusvalía de las viviendas que resultaron dañadas, por su parte, depende de varios factores. Primero, será fundamental el trabajo del ingeniero calculista y cuán convincente resulte la reparación. Luego, si hay daños en la estructura y éstos son subsanables, en un primer momento puede haber una caída de su valor, pero muy rápidamente y tal vez antes del año las propiedades vuelvan a sus valores originales.

Sin embargo, aunque el día del terremoto vivimos la sensación de que el cielo se nos venía abajo, la impresión en el sector es que la tasa de error de los edificios construidos en los últimos 25 años es muy baja.

De acuerdo a lo que han señalado las autoridades la reconstrucción de nuestro país demorará entre 3 y 4 años, luego del poderoso terremoto y posterior tsunami que en la madrugada del sábado 27 de febrero afectaron a la zona centro sur de nuestro territorio.

Es así como algunos especialistas han calculado en 30 mil millones de dólares los costos de la catástrofe, equivalente a cerca de un 15% del Producto Interno Bruto (PIB).

En tanto, según la Asociación de Aseguradores hasta el momento el monto de los siniestros a pagar bordea los 4 mil millones de dólares. El monto podría ir en aumento en la medida que se tenga más conocimiento de la verdadera proyección que ha tenido este terremoto.

Jorge Díaz S.