Cuando en diversos lugares del país se desarrollan actualmente ferias y exposiciones inmobiliarias vemos también que se realizan variadas promociones que el sector ha puesto en práctica con el fin de atraer compradores para la gran oferta de viviendas nuevas que hay en el mercado nacional.
Algunos, por ejemplo, regalan electrodomésticos, televisores LCD, cocinas totalmente equipadas, gift cards para ser usadas en casas comerciales, etc., mientras que otros prefieren hacer importantes descuentos en los precios de lista o rebajar el mismo valor que una persona obtendría si opta a algún subsidio habitacional.
Incluso algunos proyectos ofrecen aportarle gratis al comprador el valor del pie que le corresponde pagar por la vivienda o rebajar este mismo porcentaje del costo de la casa o departamento. Y si alguien no tiene dinero ahorrado también le pueden dar un préstamo directo a bajo interés.
En este sentido, la creatividad e imaginación pone a prueba a los gerentes comerciales o de marketing de las empresas que deciden recurrir a crear ofertas atractivas para acelerar las ventas. Ellos observan primero qué es lo que ya se promociona en los proyectos inmobiliarios de la competencia y luego diseñan su propia estrategia o copian lo que ven que funciona.
Pero, ¿son un buen gancho estos beneficios para lograr que la decisión de compra de una persona se incline hacia una u otra vivienda?
Algunos piensan que si, que se puede tener buenos resultados. Y lo demuestran con casos efectivos. En cambio otros señalan que en la fortaleza de la calidad del producto y el prestigio de la marca están los grandes beneficios para los compradores y que se va a traducir más tarde en una buena plusvalía, entonces no son partidarios de hacer una promoción especial.
Es decir, los ejecutivos de cada uno de los proyectos inmobiliarios toman su propia decisión al respecto y miden qué es lo que sirve y lo que no. Todo depende de cómo se comparta el segmento al cual ellos han apuntado o de acuerdo a como se está desarrollando la gestión comercial.
Al mismo tiempo se hacen alianzas estratégicas en promociones que quedan en manos de empresas especialistas en comunicación y marketing. Donde participan las constructoras e inmobiliarias junto a los bancos que otorgan el financiamiento a los interesados en cumplir con el sueño de la casa propia. Es así como hemos visto los 3 días felices, las 72 horas inmobiliarias, las ventas nocturnas y otras.
Y todo esto va en directo beneficio de los consumidores que obtienen ciertas regalías y buenos precios. Compradores que hacen un gran esfuerzo por adquirir el bien más preciado que tenemos los chilenos: la casa propia.
Sin embargo, en todos estos procesos comerciales hay que hacer las cosas en forma adecuada. Porque la compra de una vivienda, si bien se ha simplificado en su tramitación, sigue siendo algo complejo y encierra algunos riesgos. Basta ver lo ocurrido con algunos edificios durante el último terremoto para comprobarlo.
Entonces hay que ver con calma dónde vivir, que casa o departamento elegir, cómo es la calidad del producto, conocer bien quien es el que vende y bajo qué condiciones y, finalmente, si puedo pagar o no un dividendo muchas veces por 20 o 30 años.